lunes, 10 de abril de 2017

Las palabras, de Arnaldo Antunes



Hay muchas y muy pocas palabras. Por ejemplo: tomamos un cuerpo. Si continuamos la línea que sale del lado de afuera de uno de los pies y vamos por el suelo hasta el otro pie, tendremos la palabra planeta, que incluye el cuerpo. Incluidos en ese cuerpo tenemos miembros. Entre los miembros, piernas. En las piernas, pies. En los pies, dedos y en los dedos, uñas. Pero si decimos uñas pueden ser de las manos. Si estuvieran rayando un muro diríamos fricción. Entonces podríamos estar hablando de fósforos, o de llantas. De sexo, discusiones o conductores eléctricos. 
Así: mesa y silla son dos palabras. Muebles es una sola palabra —cosas que se mueven. Pero no hay palabra para decir dos cuerpos recostados, o una mano agarrando un puñado de tierra o dos manos dadas con un tanto de tierra entre ellas; como hay, por ejemplo, la palabra jardín para designar el conjunto de tierra y plantas; o la palabra planta para expresar la suma de la parte del jardín que queda encima y la parte que queda debajo de la tierra. Con raíz bulbo hoja tallo rama tronco fruto flor pistilo polen dentro. Pero si no queremos decir planta podemos decir pie. Y a la suela del pie la llamaremos planta. Sobre el suelo. Así como decimos planta para el pie diremos palma. Para la mano. Hoja de la palmera. Y si no queremos decir planeta podemos decir tierra. O eso. Pero si no está cerca no podemos llamarlo eso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario