A un libro, dijo Mallarmé: "Todo, en el mundo, existe para ir a parar a un libro", querida Ángela: ya lo había dicho Homero:
"Diéranselo las deidades, que decretaron la muerte de aquellos hombres para que sirvieran a los venideros de asunto para sus cantos." (traduce, casi insuperablemente, Luis Segalá y Estalella, final de la Rapsodia VIII de la Odisea: Aguilar 1963, página 190).
O: "Voluntad ello fue de los dioses que urdieron a tantos / la ruina por dar que cantar a los hombres futuros." (traducción de José Manuel Pabón, versos 579 y 580 del Canto VIII, Gredos 1993, Planeta DeAgostini 1995, página 139)
O: "La tramaron los dioses y ellos urdieron la matanza de tantos humanos, para que tuvieran los posteriores materia de canto." (traducción de Carlos García Gual, Alianza 2005, página 188)
Y de ahí Monterroso:
La Oveja negra
En un lejano país existió hace muchos años una Oveja negra.
Fue fusilada.
Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque.
Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.
(La oveja negra y demás fábulas, Joaquín Mortiz 1979, página 23)
A un libro, dijo Mallarmé: "Todo, en el mundo, existe para ir a parar a un libro", querida Ángela: ya lo había dicho Homero:
ResponderEliminar"Diéranselo las deidades, que decretaron la muerte de aquellos hombres para que sirvieran a los venideros de asunto para sus cantos." (traduce, casi insuperablemente, Luis Segalá y Estalella, final de la Rapsodia VIII de la Odisea: Aguilar 1963, página 190).
O: "Voluntad ello fue de los dioses que urdieron a tantos / la ruina por dar que cantar a los hombres futuros." (traducción de José Manuel Pabón, versos 579 y 580 del Canto VIII, Gredos 1993, Planeta DeAgostini 1995, página 139)
O: "La tramaron los dioses y ellos urdieron la matanza de tantos humanos, para que tuvieran los posteriores materia de canto." (traducción de Carlos García Gual, Alianza 2005, página 188)
Y de ahí Monterroso:
La Oveja negra
En un lejano país existió hace muchos años una Oveja negra.
Fue fusilada.
Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque.
Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.
(La oveja negra y demás fábulas, Joaquín Mortiz 1979, página 23)
http://www.materialdelectura.unam.mx/images/stories/pdf5/augusto-monterroso-37.pdf
Un abrazo, Jose F., y muchas gracias por esa respuesta.
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