El alcalde visionario
La alcaldía de Bogotá publicó ayer este video donde dice explicar qué es y qué no es la Reserva Forestal Thomas van der Hammen.
Primero, es falsa la afirmación de la presentadora de que después de la declaración y delimitación de las 1395 hectáreas de la Reserva en el papel (2000-2011) no se haya hecho nada con ella. El exalcalde Gustavo Petro tomó decisiones con el objetivo de poner en marcha lo que sería «el bosque urbano más grande de Latinoamérica». Que ahora Peñalosa no quiera darles continuidad a esas decisiones es otra cosa.
Ahora, ¿la Reserva no existe porque no hay bosques ni animalitos corriendo por ahí?
La Reserva hoy cuenta con cientos de especies de aves, algunas endémicas y en peligro de extinción.
También hay veintitrés especies de mariposas. Si les he entendido bien a los que estudian el tema, para la preservación de estas y otras especies es importantante la conectividad de los ambientes. Es decir, no sirve mantener parches de zonas verdes con árboles para preservar la vida de los animales de la reserva, es necesario mantener la continuidad del espacio que ellos recorren. Si se ven confinados a un pedazo de bosque rodeado por construcciones (como pasa hoy en Las Mercedes) es difícil que su especie se propague y sobreviva. Si las mariposas solo pueden estar en un área específica, no pueden hacer los recorridos que les garantizan su supervivencia.
Además, varias especies de murciélagos estarían siendo protegidas con la creación de la Reserva. Los que se encuentran en esta zona son insectívoros y herbívoros, y pueden contribuir al control de plagas y enfermedades contagiosas, así como a la dispersión de semillas y polinización.
Por otro lado, los expertos han repetido hasta el cansancio que gran parte del valor ambiental de la Reserva está en el subsuelo, por su riqueza en materia orgánica y mineral, por los flujos de agua que circulan por la zona a pocos metros de profundidad y por los manantiales subterráneos profundos. Esta riqueza hídrica y mineral fertiliza la tierra de forma excepcional y los flujos de agua ayudarían a descontaminar el Río Bogotá. (Ver El futuro de la Reserva Thomas van der Hammen, desde 16:00, pero todo el Foro es muy bueno).
Aunque hay debates sobre el verdadero valor de estas aguas freáticas y el impacto de una urbanización en esta zona, lo cierto es que el alcalde miente en el video: afirma que la Reserva no existe porque no hay animalitos corriendo ni árboles plantados. El alcalde sabe muy bien que, además de la diversidad de la fauna, el valor del subsuelo y su conectividad con el río es uno de los principales argumentos científicos que sustentan la existencia y el proyecto de la Reserva. Nuevamente, lo que entiendo es que dicha conectividad debe lograrse respetando la realidad de los sistemas ecológicos, también en lo que concierne a las aguas subterráneas. No plantando corredores ecológicos, como los llama Peñalosa. Es decir, parches de verde que irían desde los cerros hasta el río, pero rodeados de urbanización.
2) Enseguida, el video afirma que la tierra de la Reserva no es del Distrito, sino de privados. «Se calcula que comprarla, para sembrarle arbolitos, costaría billones de pesos, y eso siendo súper optimistas». Como explica esta investigación de La Silla Vacía, para realizar el proceso de expropiación de los terrenos que Petro había puesto en marcha, el Distrito pidió a Catastro un avalúo de esos predios. El costo por metro cuadrado resultó siendo muy bajo, porque la utilidad pública de los suelos ya había sido declarada. El proceso de compra de esos predios es muy complicado y demorado, pero Petro ya había dejado un presupuesto de casi 130 mil millones para iniciarlo. Según Ardila, exsecretario de Planeación de Petro, ese dinero sería suficiente para comprar la mayor parte de los terrenos, según el avalúo de Catastro. Ahora, lo cierto es que la propuesta de Peñalosa no implicaría comprar los predios, pero ese es otro tema que tiene otras implicaciones.
3) El debate que plantea Peñalosa es necesario e importante. Por un lado, está la falta de vías de acceso por el norte de Bogotá. En su video, explica qué vías ampliaría para descongestionar esta zona y por cuáles tramos de la Reserva pasarían. La presentadora nos invita a «pensar con la cabeza», a entender que estas vías son imprescindibles y llevan décadas paradas por la Reserva. Si ponemos la preservación de la Reserva sobre las vías, dice, estaremos condenados a vivir metidos en trancones. También nos pide evaluar, con base en las imágenes proyectadas de las vías, qué tanto daño ambiental le causarían estas autopistas a la Reserva. Creo que ese es precisamente el trabajo del alcalde y debe hacerlo con estudios serios, no con base en imágenes. Para que la CAR acepte su proyecto, son esos los estudios que la alcaldía debe presentar. No cae en nosotros, los ciudadanos, la responsabilidad de probar si las vías afectarían ambientalmente la Reserva o no.
Al final, el video muestra pruebas de que la adminstración de Peñalosa está comprometida con el medio ambiente, los cerros y los humedales. No dudo que esas acciones sean reales, pero esa es su obligación, no una prueba de que la Reserva deba o no conservarse como está demarcada hoy en día, que era el tema del video.
Finalmente, la omisión que anuncié al principio. En todo el video, la alcaldía no alude al tema de la urbanización de la Reserva, que, como hemos visto en múltiples entrevistas, debates y reportajes, es el otro gran proyecto del alcalde en esa zona. No sé si ya desistió de este proyecto o no lo incluyó por otro motivo, pero resulta muy engañoso y deshonesto intelectualmente dejar esta información por fuera, cuando todo el año ha sido el centro del debate.
Entonces recordemos: el alcalde insiste en que urbanizar la Reserva garantizaría vivienda para 1,5 millón de personas, en el 2050, de manera organizada. Según él, el impacto ecológico de un crecimiento inminente y desorganizado de Bogotá en la Sabana sería mayor que el de urbanizar la Reserva. Sin embargo, no presenta pruebas que demuestren esta afirmación. Además, las proyecciones de crecimiento poblacional que Peñalosa usa para sustentar su argumento del impacto ambiental son debatibles, como muestra el informe de La Silla que enlacé más arriba. Más allá de eso, es muy importante el tema del crecimiento poblacional y la falta de planeación nacional que ha habido en este sentido y Peñalosa lo señala con acierto. Lo que a algunos les parece desacertado es que el alcalde asuma este como un problema distrital y no regional. Para muchos, incluido el anterior alcalde, el tema de la sobrepoblación se puede resolver de maneras alternas a la expansión de la ciudad hacia el norte. Ese debate ya se dio, hace más de diez años, cuando Peñalosa presentó el proyecto de urbanización de la Reserva y el ministro de Ambiente nombró un panel de expertos (que también incluía urbanistas, justamente para tratar este tema). El panel de expertos concluyó que se debían buscar salidas alternas para el déficit de vivienda en Bogotá y no urbanizar la Reserva. Aquí, un artículo interesante sobre este tema, que muestra que la tesis de Peñalosa («urbanizar la Reserva van der Hammen es la única salida para evitar la expansión desordenada de Bogotá y un mayor impacto ambiental en la Sabana») se puede debatir y se debe debatir más allá de la ciudad; debe responder a una política regional y nacional.
Ahora, parte del debate urgente sobre el crecimiento de Bogotá y la sostenibilidad ambiental, que Peñalosa no ha dado de manera franca y sustentada desde que llegó a la alcaldía, es el tema del impacto ambiental que la urbanización de la Reserva tendría. Para este tema sí hay estudios y los expertos llevan décadas presentando sus resultados. Peñalosa no ha mostrado los suyos, se limita a mostrar renders de las vías, ciudadelas y corredores ambientales, y cómo estos atenderían las necesidades de vivienda según sus estadísticas, pero no pruebas del supuesto bajo impacto ambiental que estas tendrían en la Reserva y la comparación, sustentada en datos científicos y oficiales, de dichas pruebas con el impacto de otras posibles soluciones al problema.
Por otro lado, El informe de La Silla Vacía y este artículo de El Espectador muestran que los dueños mayoritarios de los terrenos de la Reserva son constructores y que el plan de urbanización que hoy está proponiendo el alcalde es idéntico al que la mayor asociación de propietarios de la Reserva presentó hace cinco años a la CAR, con el fin de impedir que sus terrenos perdieran valor comercial. Ellos esperaban venderlos a precios mucho más altos, porque antes de la declaración de la Reserva, en 2011, se proyectaba la construcción de viviendas en esa zonas. La propuesta de Peñalosa: la urbanización y creación de corredores ambientales que unan los cerros con el río, es identica a la de los propietarios. Según La Silla, la idea de Peñalosa no es comprarles los terrenos para urbanizar, sino crear una fiducia que financiaría las obras y los rendimientos finales irían a los propietarios.
Considerando lo anterior, resulta como mínimo deshonesto que el video «explicativo» omita el proyecto de urbanización que el alcalde tiene en la Reserva, junto con los propietarios de las tierras.
Para terminar, y ya que a Peñalosa le gustan tanto las comparaciones con otras ciudades, vale la pena conocer el caso de Río de Janeiro, una ciudad que tiene seis millones y medio de habitantes (doce millones en el área metropolitana). En Río de Janeiro hay dos grandes parques naturales: el Parque Nacional da Tijuca (3972 hectáreas) y el Parque Estadual da Pedra Branca (12500 hectáreas). Dentro del Parque da Tijuca, está la Floresta da Tijuca que fue producto de un plan de reforestación liderado a partir de 1862 por el emperador Don Pedro II. Hasta ese momento, el área había sido devastada por el uso de la madera y las plantaciones de caña y café. Como empezó a escasear el agua en la ciudad, el emperador ordenó la reforestación y, en trece años, fueron plantados 100.000 árboles. Desde entonces, todas las administraciones se han ocupado de su preservación y adaptación como parque y zona de ocio, con senderos, fuentes, cascadas y lagos. Es uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad. Otro es el Parque de Pedra Branca, uno de los mayores bosques urbanos del mundo, que queda en el extremo oeste de la ciudad. Está cubierto por flora nativa, abriga una gran variedad fauna silvestre y también cuenta con senderos y patrimonio cultural. De modo que el proyecto de convertir la Reserva en un bosque, para preservar la riqueza que ya tiene y garantizar el equilibrio ecológico de la zona, así como una reserva importante de agua, no es descabellado ni imposible. Es sorprendente que el alcalde visionario insista en el argumento de que ahí no hay árboles.
¿De dónde viene el agua que abastece Bogotá? ¿Es suficiente? ¿Cómo se están preservando los cerros? ¿Cómo se piensa garantizar la calidad del aire que los bogotanos respirarán en 2050? ¿Los corredores ambientales son suficientes? ¿Cuáles son las pruebas del alcalde?
Es claro que el debate que propone el alcalde es pertinente y urgente, pero lo que no podemos permitir es que se base en mentiras y omisiones. Precisamente porque es importante, tenemos que exigir que el alcalde lo dé honesta y abiertamente.
El video contiene por lo menos dos mentiras, omite una información esencial sobre el proyecto de Peñalosa que afectaría la Reserva e ignora lo que dicen científicos y expertos sobre la misma pregunta. Vale la pena aclarar que el alcalde y sus funcionarios conocen de sobra, y desde hace muchos años, el punto de vista de los expertos. No me voy a detener en el tono condescendiente del video, ni en el método que la presentadora usa para develarnos el misterio de la Reserva: ir y ver qué hay allá actualmente para decidir qué es y qué no es la Reserva. La realidad, me temo, es un poco más compleja, y el alcalde lo sabe muy bien, pero en todas y cada una de sus intervenciones públicas usa los mismos argumentos (¿?), que ahora replica en este video «para los jóvenes», asumiendo que los jóvenes no leen y no interpretan la realidad más allá de los videos de youtube.
Me he informado sobre esto desde que Peñalosa empezó a ejercer su mandato (porque en campaña no dijo nada sobre la Reserva), simplemente porque vivo en Bogotá y me interesa el tema. Desde este lugar de ciudadana, quiero denunciar las dos mentiras que encontré y recordar la información omitida en el video. Sé que muchos encontrarán otras mentiras o imprecisiones, pero quiero limitarme a estas.
Antes de empezar, una precisión. La presentadora les muestra a varias personas en la calle dos fotos: una del humedal La Conejera y otra de áreas construidas que están actulmente dentro de la Reserva, para que ellos digan cuál creen que es la Reserva. Al final, ella revela la verdad: la Reserva es esa área construida y la otra foto es el humedal, que no es parte de la Reserva. El humedal La Conejera es esencial para el proyecto de la Reserva, que busca garantizar la conectividad entre los bosques de los Cerros Orientales y de Las Mercedes con La Conejera y el Río Bogotá. No sé si el proyecto de urbanización de la alcaldía afectaría directamente el humedal, pero afirmar que el humedal no es parte de la Reserva es desconocer justamente lo que se propone aclarar en su video: de qué se trata la Reserva.
Ahora sí, las mentiras.
1) «La Reserva hoy no existe como tal. No, no es que haya un bosque. En la mayoría del terreno no hay ni siquiera árboles. La Reserva es una idea en un papel». Es cierto que no hay bosque, que aún no se ha hecho lo que se debería hacer con la Reserva y que, en su mayoría, está cumpliendo otras funciones. El error es confundir la pregunta «¿qué tiene la Reserva hoy?» con «¿qué es la Reserva?». «Hay de todo», dice la presentadora, «menos bosque virgen y animalitos salvajes corriendo por ahí». Después, enumera qué sí hay: canchas de fútbol, colegios, viviendas, comercio, plantaciones, etc. Para concluir, supongo, que la Reserva no es Reserva. Es decir, como no hay árboles ni «animalitos salvajes corriendo por ahí», entonces la Reserva no existe.
Primero, es falsa la afirmación de la presentadora de que después de la declaración y delimitación de las 1395 hectáreas de la Reserva en el papel (2000-2011) no se haya hecho nada con ella. El exalcalde Gustavo Petro tomó decisiones con el objetivo de poner en marcha lo que sería «el bosque urbano más grande de Latinoamérica». Que ahora Peñalosa no quiera darles continuidad a esas decisiones es otra cosa.
Ahora, ¿la Reserva no existe porque no hay bosques ni animalitos corriendo por ahí?
La Reserva hoy cuenta con cientos de especies de aves, algunas endémicas y en peligro de extinción.
También hay veintitrés especies de mariposas. Si les he entendido bien a los que estudian el tema, para la preservación de estas y otras especies es importantante la conectividad de los ambientes. Es decir, no sirve mantener parches de zonas verdes con árboles para preservar la vida de los animales de la reserva, es necesario mantener la continuidad del espacio que ellos recorren. Si se ven confinados a un pedazo de bosque rodeado por construcciones (como pasa hoy en Las Mercedes) es difícil que su especie se propague y sobreviva. Si las mariposas solo pueden estar en un área específica, no pueden hacer los recorridos que les garantizan su supervivencia.
Además, varias especies de murciélagos estarían siendo protegidas con la creación de la Reserva. Los que se encuentran en esta zona son insectívoros y herbívoros, y pueden contribuir al control de plagas y enfermedades contagiosas, así como a la dispersión de semillas y polinización.
Por otro lado, los expertos han repetido hasta el cansancio que gran parte del valor ambiental de la Reserva está en el subsuelo, por su riqueza en materia orgánica y mineral, por los flujos de agua que circulan por la zona a pocos metros de profundidad y por los manantiales subterráneos profundos. Esta riqueza hídrica y mineral fertiliza la tierra de forma excepcional y los flujos de agua ayudarían a descontaminar el Río Bogotá. (Ver El futuro de la Reserva Thomas van der Hammen, desde 16:00, pero todo el Foro es muy bueno).
Aunque hay debates sobre el verdadero valor de estas aguas freáticas y el impacto de una urbanización en esta zona, lo cierto es que el alcalde miente en el video: afirma que la Reserva no existe porque no hay animalitos corriendo ni árboles plantados. El alcalde sabe muy bien que, además de la diversidad de la fauna, el valor del subsuelo y su conectividad con el río es uno de los principales argumentos científicos que sustentan la existencia y el proyecto de la Reserva. Nuevamente, lo que entiendo es que dicha conectividad debe lograrse respetando la realidad de los sistemas ecológicos, también en lo que concierne a las aguas subterráneas. No plantando corredores ecológicos, como los llama Peñalosa. Es decir, parches de verde que irían desde los cerros hasta el río, pero rodeados de urbanización.
2) Enseguida, el video afirma que la tierra de la Reserva no es del Distrito, sino de privados. «Se calcula que comprarla, para sembrarle arbolitos, costaría billones de pesos, y eso siendo súper optimistas». Como explica esta investigación de La Silla Vacía, para realizar el proceso de expropiación de los terrenos que Petro había puesto en marcha, el Distrito pidió a Catastro un avalúo de esos predios. El costo por metro cuadrado resultó siendo muy bajo, porque la utilidad pública de los suelos ya había sido declarada. El proceso de compra de esos predios es muy complicado y demorado, pero Petro ya había dejado un presupuesto de casi 130 mil millones para iniciarlo. Según Ardila, exsecretario de Planeación de Petro, ese dinero sería suficiente para comprar la mayor parte de los terrenos, según el avalúo de Catastro. Ahora, lo cierto es que la propuesta de Peñalosa no implicaría comprar los predios, pero ese es otro tema que tiene otras implicaciones.
3) El debate que plantea Peñalosa es necesario e importante. Por un lado, está la falta de vías de acceso por el norte de Bogotá. En su video, explica qué vías ampliaría para descongestionar esta zona y por cuáles tramos de la Reserva pasarían. La presentadora nos invita a «pensar con la cabeza», a entender que estas vías son imprescindibles y llevan décadas paradas por la Reserva. Si ponemos la preservación de la Reserva sobre las vías, dice, estaremos condenados a vivir metidos en trancones. También nos pide evaluar, con base en las imágenes proyectadas de las vías, qué tanto daño ambiental le causarían estas autopistas a la Reserva. Creo que ese es precisamente el trabajo del alcalde y debe hacerlo con estudios serios, no con base en imágenes. Para que la CAR acepte su proyecto, son esos los estudios que la alcaldía debe presentar. No cae en nosotros, los ciudadanos, la responsabilidad de probar si las vías afectarían ambientalmente la Reserva o no.
Al final, el video muestra pruebas de que la adminstración de Peñalosa está comprometida con el medio ambiente, los cerros y los humedales. No dudo que esas acciones sean reales, pero esa es su obligación, no una prueba de que la Reserva deba o no conservarse como está demarcada hoy en día, que era el tema del video.
Finalmente, la omisión que anuncié al principio. En todo el video, la alcaldía no alude al tema de la urbanización de la Reserva, que, como hemos visto en múltiples entrevistas, debates y reportajes, es el otro gran proyecto del alcalde en esa zona. No sé si ya desistió de este proyecto o no lo incluyó por otro motivo, pero resulta muy engañoso y deshonesto intelectualmente dejar esta información por fuera, cuando todo el año ha sido el centro del debate.
Entonces recordemos: el alcalde insiste en que urbanizar la Reserva garantizaría vivienda para 1,5 millón de personas, en el 2050, de manera organizada. Según él, el impacto ecológico de un crecimiento inminente y desorganizado de Bogotá en la Sabana sería mayor que el de urbanizar la Reserva. Sin embargo, no presenta pruebas que demuestren esta afirmación. Además, las proyecciones de crecimiento poblacional que Peñalosa usa para sustentar su argumento del impacto ambiental son debatibles, como muestra el informe de La Silla que enlacé más arriba. Más allá de eso, es muy importante el tema del crecimiento poblacional y la falta de planeación nacional que ha habido en este sentido y Peñalosa lo señala con acierto. Lo que a algunos les parece desacertado es que el alcalde asuma este como un problema distrital y no regional. Para muchos, incluido el anterior alcalde, el tema de la sobrepoblación se puede resolver de maneras alternas a la expansión de la ciudad hacia el norte. Ese debate ya se dio, hace más de diez años, cuando Peñalosa presentó el proyecto de urbanización de la Reserva y el ministro de Ambiente nombró un panel de expertos (que también incluía urbanistas, justamente para tratar este tema). El panel de expertos concluyó que se debían buscar salidas alternas para el déficit de vivienda en Bogotá y no urbanizar la Reserva. Aquí, un artículo interesante sobre este tema, que muestra que la tesis de Peñalosa («urbanizar la Reserva van der Hammen es la única salida para evitar la expansión desordenada de Bogotá y un mayor impacto ambiental en la Sabana») se puede debatir y se debe debatir más allá de la ciudad; debe responder a una política regional y nacional.
Ahora, parte del debate urgente sobre el crecimiento de Bogotá y la sostenibilidad ambiental, que Peñalosa no ha dado de manera franca y sustentada desde que llegó a la alcaldía, es el tema del impacto ambiental que la urbanización de la Reserva tendría. Para este tema sí hay estudios y los expertos llevan décadas presentando sus resultados. Peñalosa no ha mostrado los suyos, se limita a mostrar renders de las vías, ciudadelas y corredores ambientales, y cómo estos atenderían las necesidades de vivienda según sus estadísticas, pero no pruebas del supuesto bajo impacto ambiental que estas tendrían en la Reserva y la comparación, sustentada en datos científicos y oficiales, de dichas pruebas con el impacto de otras posibles soluciones al problema.
Por otro lado, El informe de La Silla Vacía y este artículo de El Espectador muestran que los dueños mayoritarios de los terrenos de la Reserva son constructores y que el plan de urbanización que hoy está proponiendo el alcalde es idéntico al que la mayor asociación de propietarios de la Reserva presentó hace cinco años a la CAR, con el fin de impedir que sus terrenos perdieran valor comercial. Ellos esperaban venderlos a precios mucho más altos, porque antes de la declaración de la Reserva, en 2011, se proyectaba la construcción de viviendas en esa zonas. La propuesta de Peñalosa: la urbanización y creación de corredores ambientales que unan los cerros con el río, es identica a la de los propietarios. Según La Silla, la idea de Peñalosa no es comprarles los terrenos para urbanizar, sino crear una fiducia que financiaría las obras y los rendimientos finales irían a los propietarios.
Considerando lo anterior, resulta como mínimo deshonesto que el video «explicativo» omita el proyecto de urbanización que el alcalde tiene en la Reserva, junto con los propietarios de las tierras.
Para terminar, y ya que a Peñalosa le gustan tanto las comparaciones con otras ciudades, vale la pena conocer el caso de Río de Janeiro, una ciudad que tiene seis millones y medio de habitantes (doce millones en el área metropolitana). En Río de Janeiro hay dos grandes parques naturales: el Parque Nacional da Tijuca (3972 hectáreas) y el Parque Estadual da Pedra Branca (12500 hectáreas). Dentro del Parque da Tijuca, está la Floresta da Tijuca que fue producto de un plan de reforestación liderado a partir de 1862 por el emperador Don Pedro II. Hasta ese momento, el área había sido devastada por el uso de la madera y las plantaciones de caña y café. Como empezó a escasear el agua en la ciudad, el emperador ordenó la reforestación y, en trece años, fueron plantados 100.000 árboles. Desde entonces, todas las administraciones se han ocupado de su preservación y adaptación como parque y zona de ocio, con senderos, fuentes, cascadas y lagos. Es uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad. Otro es el Parque de Pedra Branca, uno de los mayores bosques urbanos del mundo, que queda en el extremo oeste de la ciudad. Está cubierto por flora nativa, abriga una gran variedad fauna silvestre y también cuenta con senderos y patrimonio cultural. De modo que el proyecto de convertir la Reserva en un bosque, para preservar la riqueza que ya tiene y garantizar el equilibrio ecológico de la zona, así como una reserva importante de agua, no es descabellado ni imposible. Es sorprendente que el alcalde visionario insista en el argumento de que ahí no hay árboles.
¿De dónde viene el agua que abastece Bogotá? ¿Es suficiente? ¿Cómo se están preservando los cerros? ¿Cómo se piensa garantizar la calidad del aire que los bogotanos respirarán en 2050? ¿Los corredores ambientales son suficientes? ¿Cuáles son las pruebas del alcalde?
Es claro que el debate que propone el alcalde es pertinente y urgente, pero lo que no podemos permitir es que se base en mentiras y omisiones. Precisamente porque es importante, tenemos que exigir que el alcalde lo dé honesta y abiertamente.

Otras cosas que he encontrado.
ResponderEliminarMiguel Olaya compartió este estado de Vladimir Carrillo en Facebook, que aclara y precisa otras cosas del video:
"1. Según el video, Peñalosa aparece en la historia este año 2016. Resulta que antes de que al Ministro de Ambiente 'se le ocurriera', el entonces alcalde Enrique Peñalosa fue el que - buscando meter proyectos viales en la zona - indujo la decisión de conformación de la Reserva, tomada por una comisión en cuya conformación él metió gente. Luego del autogol, lleva 16 años impugnando legalmente la cosa y hasta recibiendo apoyos electorales de la asociación de propietarios que más ha torpedeado el proceso.
2. La 'reserva de papel' no tiene como objetivos exclusivos proteger un bosque y un humedal. Tiene también la función de poner un límite cierto a la expansión del casco urbano hacia el Norte. En consecuencia,
3. El ralo y sucio argumento del trancón de la Autonorte (que siendo sinceros es un problema de muchos bogotanos solo al comienzo y al final de los puentes festivos) se ahoga en sí mismo pues la extensión de cuatro avenidas no apunta a que salgamos felices a pasear sino a rellenar sus costados de urbanizaciones que llamarán más carros y harán del dichoso trancón de hamburguesa de kilo y merengón un problema de todos los santos días.
4. La definición de la estructura ecológica principal no es producto de un plan de manejo chamboneado por 'unos ingenieros ambientales' (como menciona por ahí alguien que juzga por su condición). Además de tener la impronta de quien le dedicó más de cinco décadas a escudriñar exhaustivamente la evolución ecológica de esta región y pensarse alternativas para encauzar pa otro lado el crecimiento; hay soporte fuerte de quienes ven más que fotos aéreas y se untan y se mojan y cuentan especímenes para que venga la contratista a hacer como que no existen".
También compartió este artículo "Así podría ser restaurado el bosque en reserva Thomas van der Hammen": http://imaginabogota.com/notas/asi-podria-ser-restaurado-el-bosque-en-la-reserva-thomas-van-der-hammen/
Y también encontré este video que responde al de la alcaldía y explica lo de La Conejera: https://www.youtube.com/watch?v=bRqj8jITSUk
La historia de la Reserva: https://www.youtube.com/watch?v=j3oob4ZkJ34
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